Es el término que hace referencia de forma genérica, a los procesos y fenómenos que con carácter global afectan a la sociedad mundial, además se utiliza para citar los cambios ambientales de alcance planetario. Los más significativos son: las lluvias ácidas, el problema de la capa de ozono y el efecto invernadero. Otro problema va apareciendo en cambio global con fuerza y rapidez: la pérdida paulatina de la biodiversidad.
La destrucción de los bosques, especialmente los europeos, a causa de las lluvias ácidas hizo sonar la alarma sobre el tema. La expresión ‘lluvia ácida’ hace referencia a la acidificación de la atmósfera debido a la acción de los seres humanos, que ha provocado un incremento de las emisiones de dióxido de azufre (SO2), así como de óxidos de nitrógeno NOx. Estos componentes proceden principalmente de los combustibles fósiles (petróleo, carbón y, en menor medida, gas)
En la década de 1970 los científicos descubrieron una pérdida periódica de ozono en las capas superiores de la atmósfera por encima de la Antártida. Los estudios mostraron que unos productos químicos llamados clorofluorocarbonos o CFCs, que se usaban como refrigerantes y propelentes en los aerosoles, estaban afectando a la capa de ozono. Estas evidencias llevaron a que, en 1987, varios países firmaran el Protocolo de Montreal con el fin de intentar reducir, escalonadamente, la producción de CFCs y de otras sustancias químicas que destruyen el ozono.
Lo mismo ocurre con el aumento del denominado efecto invernadero. El calentamiento de la Tierra por dicho efecto se muestra en el gradiente de temperaturas registradas en el ecuador y en los polos, lo que produce cambios en la circulación general de la atmósfera en los océanos, con el consiguiente corrimiento de las franjas climáticas y, como consecuencia, los cambios en el clima y su afectación a los ecosistemas, los agrosistemas, los glaciares y los ríos y el nivel del mar. Todo ello incide en la actividad humana.
La Comisión Intergubernamental sobre el Cambio Climático (IPCC), organismo perteneciente a la Organización de las Naciones Unidas, puso de manifiesto que la temperatura media de la Tierra aumentó 0,6 ºC en el siglo XX. Esta comisión trata de evaluar las emisiones según políticas acordadas internacionalmente partiendo de la situación actual de aumento de las emisiones e intentando una reducción drástica en las mismas. Tres grupos de trabajo a nivel internacional desarrollan sus estudios en el seno del IPCC.
Sin embargo, los estudios sobre estos fenómenos de carácter global deben ser profundizados para evaluar con exactitud sus efectos sobre el medio ambiente. El desarrollo sostenible sigue siendo un desafío, pese a no ser valorado en la teoría económica, todo lo cual condiciona la toma de decisiones políticas.
Fuente
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